en el techo de una habitacion
y escuchar naufragios
y dormirme en tus pestañas.
Rociar la calle de poesia breve.
Dibujar el origen del fuego
y aprender de ti.
Escribir tu nombre en el cielo
y buscarte en el murmullo del viento,
entre los arboles,
frente a un lago,
a la orilla de una playa.
Y dejar que el viento
pronuncie tu nombre
entre las rocas que aun no amanecen.